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21/08/2006 · La carta del 93

Me llegan muchos mails a lo largo del día preguntando por una u otras cuestiones relacionadas con esta página web.

 

Como tengo por costumbre contestar a todo el que escribe, y además me tomo con interés todo lo que pueda decirme. Acabo explicando una y otra vez lo mismo.

 

La pregunta más frecuente viene relacionada con los dibujos de este Diario de obsesiones. La verdad es que es bastante fácil de explicar. El Diario de obsesiones es un pequeño cuaderno de viaje en donde pinto esas pequeñas obsesiones que se disparan a lo largo del día: la necesidad de ver a alguien, la asfixia de la monotonía, esas frases que vuelven alguna vez a tu cabeza cuando haces algo mal; ya sabía que no merecía la pena intentarlo, mira lo que me lo imaginaba, qué otra cosa podía esperar de ella?

 

La gente no se fija, pero la rutina no es más que la sucesión continua de sentimientos provocados por nuestra pequeñas obsesiones. Levantarse otra vez, joder; malditos políticos? Cuando lo más fácil suele ser dormirse de nuevo o apagar la tele.

 

Esas obsesiones que pinto a dos páginas en el diario forman las imágenes de este pequeño blog; cuando el cuaderno se acabe y no queden más páginas que pintar, este blog se apagará con él. Y entonces será hora de empezar uno nuevo o cualquier otra cosa.

 

La ilustración de las páginas de hoy habla de un Quijote que ve en los Mc Donalds molinos de viento de nuestra época ¿no es acaso una pequeña obsesión maravillosa? ¡Menos Mc Donalds y más Calamar Bravo!

 

Otra de las cuestiones que más me plantean, es acerca de mi biografía. Los hay que la definen como divertida o singular, en su forma y en su fondo; y otros se preguntan si la considero una biografía digna de enseñar, pues las expulsiones y desventuras no son al parecer algo de lo que poder vanagloriarse.

 

He de responder sin embargo, que tal vez no sean mis hazañas de juventud algo merecedor de enseñar tan alegremente, pero a fin de cuentas yo soy lo que he vivido y creo que enseñan más lo errores que las escuelas. Y que te expulsen de cuatro de ellas revela que he aprendido mucho a fuerza de pernoctar poco en las mismas, error tras error.

 

También he de decir que era bastante pieza ¿Pero qué sentido tendría poner una biografía en la que hablo de mis premios, estudios o demás hechos genéricos y aburridos?

 

Hoy precisamente revisando mis cajas y cajas de recuerdos, he encontrado una carta que escribí a mis padres con trece añitos, desde un curso de inglés con el Opus, y la verdad es que merece la pena vanagloriarse de ella e incluso colgarla en una pared enmarcada, mejor cualquier diploma que pudiese haber ganado a esa edad.

 

Transcribo el final de la misiva, tal y como está escrita:

 

?? My habitación tiene tres camas en ellas estamos tres, uno que tenia un bigote que le tapaba los labios y un dia cojí la maquinilla, le cojimos entre tres y le afeite medio bigote. Después le escondimos la maquinilla y se paso media tarde por ahí con medio bigote. Luego le encerramos en el armario y cojimos a su hermano y le tiramos a la piscina. El otro de mi habitación me ayudo a hacer todo.

 

Escribirme:

 

Kiko?

 

Mis padres, por supuesto, orgullosísimos de su hijo.