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06/09/2006 · Mojo picón

Las papas arrugadas bullen en la olla bajo el medio fuego.

 

Mañana es mi cumpleaños y he decidido preparar papas arrugadas con mojo para mis amigos.

 

Para el que no lo sepa, el truco de las papas es echarle una rodaja de limón y dejar un paño encima mientras hierven.

 

El truco del mojo no lo revelaré nunca, existe una promesa de no abandonarlo en oídos no guanches.

 

El correo de hoy estaba echando humo, se nota que la gente vuelve al trabajo y le da por superar la depresión post vacacional metiéndose en Internet.

 

Tres correos me han gustado especialmente. Divagaban acerca de lo que escribo; lo que quiere decir que aún hay gente que me soporta.

 

Voy mirar cómo van las papas?

 

Hoy no estoy muy inspirado, la verdad. Ando metido en un ensayo sobre la influencia de los medios de comunicación en la sociedad y tengo la cabeza pensando en la historia.

 

Por supuesto, será una fábula el ensayo; sigo en mis trece de no digerir mis pensamientos para el lector; cada cual ha de dar su propia interpretación de lo que escribo.

 

En el ensayo extrapolo la idea del amor como fin último para justificar los sucesos que se desarrollan, siempre he sido muy idealista.

 

Es curioso, conozco montones de teorías que desbaratan a otros montones y montones de teorías sobre el sentido de la vida. Podría decir referencias tan absolutas como Marx, Ortega o el propio Jesucristo; pero a lo largo de conocer una y otra he llegado a la conclusión de que finalmente cada uno tiene la propia y buscar más allá de esta resulta absurdo.

 

Me viene a la cabeza una de las más difícilmente discutibles, por ser científica y dominar pobremente este área. Viene a decir que somos el resultado de nuestra genética, y que todo acto que realizamos, viene a condicionar nuestro verdadero objetivo: La perpetuación de nuestros genes. Por tanto, todos nuestros actos van destinados a este fin.

 

Se puede discutir sobre esta idea de mil maneras, desde los que no quieren tener hijos hasta los que dedican su vida a la mera contemplación o castidad religiosa. Pero por uno u otro lado, será igualmente rebatible, otra cosa es que yo, o tú estés dispuesto a creerlo.

 

Pienso personalmente que una suma de esta y otras teorías puede ofrecer una idea aproximada de la complejidad del sentido de la vida individual humana. Pero lo que indiscutiblemente planteo, es que es necesario un profundo conocimiento interior del yo, para poder hacerse una idea de los límites y carencias nuestra vida.

 

Solamente de modo reflexivo puede uno aproximarse a la verdadera identidad del yo, pues nuestra ubicación como miembros de una sociedad nos hace tomar a esta de referencia para conocer nuestros límites. La pluralidad de individuos de nuestra sociedad condiciona los modelos de lo absoluto que tenemos, ubicando nuestra forma de vernos a nosotros mismos en un término medio entre el ideal y el denostado.

 

Un profundo conocimiento antropológico de otros modelos de sociedad, puede desbaratar la medida del concepto sobre el que basemos nuestros modelos absolutos; y es que en otras sociedades lo bueno no tiene por qué serlo y lo malo no siempre lo es. Esto plantea si realmente, tal y como se predica existe un elemento común que puede corresponderse a la idea de un modelo humano como sujeto propietario de un instinto más allá de lo genético, pues si un ser humano se desarrolla con una carencia absoluta de contacto con la sociedad, va a desarrollar unicamente el instinto más propio de su condición animal: La supervivencia.

 

Cabe plantearse que el hombre difiere del resto de los animales desde el momento mismo del nacimiento, pues requiere de un instinto singular para sobrevivir: El de protección de la especie, que no todos los animales tienen. Hasta una edad madura, el bebe depende de la madre para sobrevivir, y este ciclo temporal de dependencia es el mayor conocido en todas las especies.

 

Es posible que este factor genético sea el causante del desarrollo de conceptos posteriores como el de familia y consecutivamente del de sociedad, pues estos espectros sociales no son sino medios intelectuales para desarrollar un modelo más definido y eficiente de supervivencia del mayor número de individuos, con lo que se condiciona el factor individual a favor de un número mayor de sujetos.

 

Las papas se queman?

 

Ya de vuelta?

 

La verdad es que hoy me pasa lo que muchos días, comienzo a pensar y leer a la vez lo que pienso sin darme cuenta. Pude que estas reflexiones no sean más que paranoias, pero ya escritas aquí, no pienso borrarlas ni corregirlas, me resultan interesantes desde el punto de vista de ver cómo funciona mi cerebro. Si extrapolase este texto a un cuadro, posiblemente lo pintase igual, dejando que una idea tome vida y comience a bailar sobre el lienzo dando formas como ahora esta idea está formando palabras.

 

La verdad es que la idea inicial antes de que se me fuera de las manos es el fin último de ser humano, que yo prefiero negar por considerar que no existe; pues el ser humano es tan complejo que su individualidad puede sorprender a cualquier intento de cosificación o clasificación. Por tanto, el destino no deja de ser una idea y un motor intimo y único. Cada cual tenemos nuestros sueños, y sus correspondientes pesadillas. El destino no es sino esperar a ver cuánto tarda en cumplirse nuestro sueño; que suele ser cuando somos conscientes de que las pesadillas no acaban nunca y que la única manera de superarlas es pediéndoles el miedo y siendo conscientes que si no existiese la idea de mal, no conoceríamos la idea de bien, y que perdiendo el tiempo en lo malo, tardamos más en alcanzar lo bueno.

 

Creo que nadie me va a escribir a propósito de esta página del Diario de obsesiones, pero me da igual. Las papas ya se han quemado y voy a tener que cocinar de nuevo? además, en diez minutos es mi cumpleaños y debo replantearme el sentido de mi vida?