compartir

09/10/2006 · Las dos historias del mismo beso

David Calvo i Mayayo inauguró este viernes su galería en la calle La cadena 28, de Zaragoza, al lado de la plaza de San Miguel.

 

Soy uno de los privilegiados con los que ha contado para formar parte desde el principio de su proyecto; lo que supone un privilegio para mí, pues el espacio resulta un concepto innovador en Zaragoza.

 

Se trata de una galería muy conceptual, con un claro espíritu ecléctico donde se pueden encontrar obras artísticas en muy peculiares formatos. Desde cuadros hasta joyas artesanas, pasando por diseños de ropa o imaginería religiosa.

 

Calvo i Mayayo expone también parte de la obra que trabaja en cerámica Zen. Aprendió a darle forma en las mismas fuentes de este pensamiento; en un convento budista en Japón donde pasó una temporada. Hoy esta obra resulta de una espiritualidad extraordinaria y es sumamente complejo encontrarla en otro lugar; no ya en Zaragoza, sino en cualquier galería de España.

 

Mis dos obras que forman parte de este peculiar proyecto son menos conceptuales y más expresionistas que el resto de las expuestas. Si bien, gozan del privilegio de ser las únicas representantes aragonesas en una galería muy cosmopolita que reúne a artistas de muy variados lugares de España.

 

Las dos se enfrentan la una a la otra en un reproche permanente. Sus nombres son Perturbación y Tranquilidad.

 

Perturbación mira al frente asustada. Detrás de sus ojos se esconde una historia triste que sangra de sus labios entreabiertos. En ellos esta grabado el beso que acaba de recibir y del que no comprende su verdadero mensaje. Tiene miedo de la sinceridad que siempre muestran los labios y se resiste a soltar el lastre de sus recuerdos para volar más alto, por miedo a caer de nuevo.

 

Su rostro se ve surcado por la huella de las lágrimas que ha vertido; unas de desesperación, otras de tristeza y algunas de rencor. Prefiere olvidar lo que ha sentido en los labios de ese enemigo que se llama amor, y claudicar al sufrimiento finito antes que a una nueva historia de sufrimiento sin fin.

 

Perturbación nace de un beso, como lo hace también Tranquilidad, que cambia la expresión de esta misma musa en líneas curvas y armonía de color. Si bien Tranquilidad esconde tras su expresión beática el miedo en los ojos, que reciben una fuerte descarga cromática a golpe de espátula.

 

Tranquilidad mira con placidez y expresa la paz que ha encontrado, aunque en sus rasgos puede entreverse tapado por la pintura, el rostro todavía perenne de Perturbación.

 

Para observar estas dos obras sólo has de pinchar en el enlace que hay al comienzo de estas líneas. Aunque si quieres captar estos detalles a los que me estoy refiriendo, lo mejor es que te acerques un día por Calvo i Mayayo y las observes más detenidamente, apreciando el detalle que cuentan sus líneas.

 

Detrás de cada cuadro se esconde una historia, y detrás de estos dos cuadros se esconden dos historias que tienen que ver la una con la otra. La misma persona puede ofrecer dos caras muy diferentes según la historia que esté viviendo, pero detrás de cada historia se esconde siempre el recuerdo de otras historias. A fin de cuentas no somos sino el resultado de todas nuestras experiencias. Esto es lo que Perturbación y Tranquilidad nos cuentan; lo fácilmente que puede cambiar nuestra historia en tan sólo dos cuadros; en tan sólo dos besos.