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09/12/2008 · Reflexiones en torno a un carrusel

Como siempre, han de ser reflexiones al vuelo o inspiraciones sobrevenidas las que me obliguen a ponerme frente a la pantalla, para desgranar letras en este blog.

Por más que me obligo y obligo todas las noches a dejar en el ímpetu de la prosa una parte de mi vida, cada vez me cuesta más parar un rato a reflexionar conmigo mismo.

Es por esto que las reflexiones muchas veces vienen leídas de otras manos. En este caso, de las del británico Bertrand Russell, que en el año 1930 publicó ?La conquista de la felicidad?. Un libro en el que se realiza la búsqueda de esta utopía a base de soltar lastres como la envidia o la culpa.

Bertrand Russell habla en su obra del amor como uno de los posibles caminos para la felicidad. Pero de un amor que se siente liberado de la obligación, que tiene sentido en cuanto es parte de uno mismo y no exige ni manda. No entiende de fechas ni de lugares oportunos. Es simple y llano.

Describe Bertrand Russell al amor como el bien supremo, algo en lo que vas dejando de creer conforme la cabeza comienza a llenarse de fracasos, mentiras y desilusiones. A veces los corazones rotos deciden no volver a amar nunca, sin entender que lo necesitan. A veces es mejor vivir sin sufrir, sin entender que en realidad estas muriendo con cada hora que dejas de amar; porque con el amor todo lo demás cobra un nuevo sentido.

Extraigo un fragmento de las reflexiones filosóficas de Bertrand Russell:

?El amor hay que valorarlo porque acentúa todos los mejores placeres, como el de la música, el de la salida del sol en las montañas y el del mar bajo la luna llena. Un hombre que nunca haya disfrutado de las cosas bellas en compañía de una mujer a la que ama, no ha experimentado plenamente el poder mágico del que son capaces dichas cosas. Además el amor es capaz de romper la dura concha del ego, ya que es una forma de cooperación biológica en la que se necesitan las emociones de cada uno para cumplir los objetivos instintivos del otro.?

En la búsqueda de este tipo de pensamientos es en lo que me encuentro, en estos momentos que los recuerdos rondan mi mente y el eco de momentos vividos vuelve a inspirar mis lienzos.

Pienso en cómo la vida va cargando de desilusión, disfrazada de sensatez, nuestras esperanzas.

A veces unos ojos pueden inspirarte mil y una ilusiones, hacerte incluso morir de amor? pero el sentido común, la madurez según otros, y otras mil maneras de denominar nuestras excusas por volver a creer, impiden que nuestros sueños se cumplan.

La sociedad actual quiere hacernos creer que estar solo es la culminación de la felicidad.

Los escépticos han conseguido que pensemos que ser dependientes es algo malo, pues revela nuestra incapacidad de dominar las situaciones. Yo me planteo la intensidad de las situaciones que se salvaguardan al vivirlas solo.

Puede que sea iluso creer de nuevo en algo así, pero confieso que estaba a punto de de dejar de creer en el amor y resignarme a una vida coherente. Puede que sea un iluso, que el amor no se encuentre al cruzar la calle, o al mirar a los ojos a una chica en la guagua. Puede que eso no sea amor, que sea tan sólo ilusión.

Pero prefiero vivir de ilusiones que morir resignado; soñar, que abandonar.

Pd: Y me daría pena que ustedes al leer esto, pensaran que soy un ingenuo, porque entonces significaría que no sirve de nada todo lo que he escrito, y que ya están perdidos.