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05/10/2012 · Remake or not remake

Las salas de cine avanzan cada día más en técnica y retroceden en contenidos. A la última moda de remasterizar las películas, que en su día tuvieron éxito con la esperanza de repetir éxito de público sin repetir gastos, se une la fiebre por el remake. Esa revisión del antiguo taquillazo, contado con las técnicas, lenguaje y ritmo actuales. Es decir, el exiguo uso de la imaginación en pro de la tecnificación del medio.

Aunque está muy extendida la idea de que “la original siempre es mejor”, no todos los remakes han sido errores en la historia del cine. Ben-Hur, por ejemplo, ganadora de once Oscars, es un remake de una versión anterior de 1925. Curiosamente, se ha realizado uno nuevo de este título, aunque se trata de una serie para televisión. A pesar de existir excepciones, soy de los que piensan que cualquier versión anterior siempre fue mejor, y Hollywood se empeña en enrocarme en esta idea cada vez más. Es conocido que la Meca del cine no pasa por su mejor momento de creatividad, a pesar de que hoy, los gastos de producción han disminuido a la hora de realizar una película. La razón: El costoso gasto de ambientación, localización o recreación de escenarios, es suplido por lo digital, que si bien también tiene su precio, permite no salir del croma para viajar a mundos increíbles, imaginarios o no. Sin embargo, este aparente universo visual infinito no ha redundado en un mayor riesgo a la hora de realizar producciones nuevas y más originales. Las grandes compañías ya no apuestan por nuevos directores, nuevos actores o nuevos formatos, y dejan este mercado para las compañías independientes. Su poco afán de riesgo ha derivado en una insulsa cartelera que coincide (o hace un remake) de las de hace veinte años.

“Juez Dredd”, “Total Recall”, “Conan”, la serie de Stieg Larsson completa, “El Cuervo”, etc… han resucitado junto con personajes ya muertos (Freddie Cruger) u olvidados (Viernes 13). Vuelven personajes como Cortocircuito, Sherlock Holmes, el Hombre Lobo, Tron, y hasta Alicia en el país de las maravillas. Todo esto sumado al afán de convertir en película géneros propios de teleserie como “Sexo en Nueva York”, “Los Pitufos” o “El equipo A”, que no demuestran sino que la apuesta ahora es vivir de tranquilo en la nostalgia en vez dar el salto al futuro.

Supongo que cualquier guionista de Hollywood siente una enorme frustración cuando el productor de una gran compañía le dice “Mírate todas las temporadas de “Los Simpson” que vamos a dar un taquillazo”.

Por fortuna, la moda de los remakes, versiones o adaptaciones no ha llegado todavía a nuestro país, donde la falta de liquidez obliga a estrujarse el cerebro y ser originales para competir. Nuestro cine deslumbra con pequeñas joyas costumbristas, pero cuidadas y sorprendentes. Existen excepciones a no abrir el melón de los remakes y las adaptaciones, como “Águila Roja”, que pueden tentar a los directores de las compañías, y hacerles descubrir el filón de no gastarse un duro en hacer un producto que se conozca por ser bueno, sino que ya sea conocido. Podríamos llegar al absurdo de ver un remake de “Cateto a babor” interpretado por Mario Casas, o la adaptación de “Verano azul” con final alternativo en el cine. ¿Imposible? “Alien versus Predator” prepara ya la tercera entrega…

Sólo hay algo peor que un remake, una adaptación o una mala secuela: Una precuela. Pero este es un género del que hablaremos otro día.

 

Publicado en www.elsatiromordaz.com