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04/03/2013 · La verdad os hará pobres

El cantautor Ismael Serrano explicaba durante su último concierto en Zaragoza la sorpresa que tuvo al leer su entrada en Wikipedia, y descubrir una gran cantidad de errores  y bulos. Ni corto ni perezoso, se dispuso a enmendar las faltas, y comprobó con asombro que para cada corrección la enciclopedia virtual le pedía una fuente demostrable que avalara la enmienda. “La fuente soy yo” explicaba sarcástico, pero Wikipedia no lo consideró suficientemente relevante y otorgó mayor verosimilitud a los anónimos autores que se habían adelantado para crear la página. “Llegué a pensar si estaría equivocado yo sobre ciertos aspectos de mi vida” bromeaba el artista, finalmente no consiguió cambiar una coma del texto, y así continúa.  Este ejemplo resulta clarificador sobre la laxitud general que existe hoy a la hora de avalar datos, y cómo esto repercute en todos los aspectos de nuestra vida. La verdad no goza de prestigio en la actualidad, y la gente prefiere el bulo exagerado al hecho cierto e insulso. En Alemania una ministra dimite por haber utilizado textos sin citar en la tesis doctoral que defendió hace 33 años, y aquí en España nuestros ministros son capaces de afirmar sin rubor que no ven los trescientos kilos de confeti en el ojo propio, pero sí la paja del ajeno. Recuerdo tiempos no lejanos en que mentir estaba muy mal visto, y no era propio de políticos, banqueros o infantas. Decía el aragonés Baltasar Gracián que el mentiroso tiene dos males, ni cree ni es creído; y este descreimiento general parece haberse expandido por toda la sociedad, que ve como la mentira no sólo sale impune, sino que renta. “La verdad os hará pobres” es la reflexión lógica de cualquier ciudadano de nuestra época, que empieza a olvidar palabras asociadas a esta, como honestidad y confianza. La mentira se expande cada día con menos bochorno por todos los ámbitos, y empezamos a verla con peligrosa normalidad. Es el momento de volver a encumbrarla y darle el valor que tiene o los valores positivos de nuestra sociedad morirán con ella. Basta recordar la frase acuñada por Goebbels, que definió el funcionamiento de la sorprendente maquinaria propagandística Nazi: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Así nos fue…

 

Publicado en Heraldo de Aragón