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01/10/2006 · El Cumpleaños de Kike

Me pide mi amigo Kike que escriba algo acerca de su boda en el Diario de obsesiones.

 

Al fondo se observa la Playa de la Concha, desde lo alto del monte Igueldo el paisaje es sobrecogedor, las olas sacuden las rocas arrancándoles quejumbrosos gemidos, los delfines paran a tomar nos pinchos y Neptuno planea construir allí su residencia de verano.

 

Begoña es de San Sebastián; Kike la conoció en Jaca, donde los dos veranean. Finalmente se casaron este pasado sábado (los amigos no pudimos hacer nada para evitarlo). Ahora sólo me resta decorar su casa con un cuadro, tal y como les prometí que haría si finalmente conseguía Kike arrastrar a Begoña al altar.

 

Arduo esfuerzo le costó, la verdad, todavía recuerdo aquellas noches en que la ruptura planeó sobre la relación, y Kike glosaba sus lastimas a golpe de Brugal en La sal.

 

La boda, empezó como empiezan todas las bodas, con el breve retraso de rigor de la novia; continuó con el banquete, donde recalé en la mesa de los solteros (y solteras). Y acabó con mi amigo Eduardo despidiendo a los invitados a las siete de la mañana, envuelto en una toalla blanca, con gorro de ducha y espuma de afeitar en la cara.

 

Tengo muchas anécdotas que contar de esa boda, pero la prudencia hace que selle mis labios (puede que otro día me decida a escribirlas..)

 

Lo que sí quiero destacar es que desde mi posición (la tribuna) y pese al poco cariño que le tengo yo a las bodas (ninguno). Esta consiguió conmoverme al ver la cara de los dos contrayentes, plena de felicidad y seguridad.

 

No creo que me toque nunca ocupar otro lugar que la grada en cualquier boda a la que vaya; pero he de decir que sentí cierta envidia por ver cómo dos personas daban el paso más importante de sus vidas con la seguridad de estar haciendo algo de lo que jamás se van a arrepentir.

 

Puede que la vida sea sólo esto en cierta medida. El ser humano necesita de otro que lo complemente por muy independiente que se sea. Dicen que los auías de las personas están siempre conectados a otro auía con el que finalmente se acaba uno encontrando, todo consiste en ir tirando del hilo hasta encontrar lo que hay en el otro extremo.

 

Puede que el matrimonio sea simplemente la conclusión lógica de este destino para realizarse con su entorno social; pero desde un punto de vista individual, trasciende la razón y sentido de este para convertirse en sueño.

 

De todas maneras, como imagen de la boda, sigo quedándome con la de Eduardo en el Hall del hotel, como ya he dicho. Y con las caras de los invitados cuando les decía, apretándoles la mano:

 

- Muchas gracias por venir, ha sido un cumpleaños estupendo.

 

P.D. La directora del hotel agradeció a los novios su estancia y el privilegio de ser elegidos para su enlace, y les prometió mandar los vídeos de Eduardo  que quedaron grabados en las cámaras de seguridad del hotel.