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27/12/2006 · Primer salto

Han pasado ya varios días desde la inauguración de mi última exposición. Las obras continúan colgadas hasta el próximo 15 de Enero, todavía tienen tiempo para verlas si les apetece.

 

Mientras, he disfrutado de unos pocos días en Madrid, celebrando la Navidad con la familia y allegados.

 

La inauguración fue francamente bien, acudieron muchos amigos y conocidos con los que me sentí muy a gusto. Aparte de ello, la obra gustó bastante pese a su dificultad. Es un estilo muy expresionista y que puede incluso incomodar al espectador, pero son trapos sucios que quería sacar desde hace mucho y ahora me siento muy liberado.

Tanto, que he comenzado ya a preparar mi siguiente muestra. Esta vez vuelvo a mis orígenes temáticos. Con el amor y la belleza como protagonistas absolutos. Dejando sitio para mis inquietudes y obsesiones personales, o bien entremezclándolos.

 

Si bien tengo ya en la cabeza el nexo común de lo que va a simbolizar esta muestra, no voy a dejarme acotar por su significado, sino que voy a permitir que el arte se vaya descubriendo a sí mismo desde mis pequeños sueños. Quiero que cada pequeña obra sea una historia que hable muchos lenguajes al mismo tiempo, y pienso que para ello es mejor dejar rienda suelta a la espontaneidad temática y limitar la técnica. Dejando que el expresionismo fluya sólo en el mensaje o en el plano ambiguo de la obra.

 

En resumen, quiero dejar esta vez que la belleza se descubra en paisajes conocidos y agonías íntimas. Olvidando los trapos sucios de los que ya me he liberado con los cuadros de Trapos sucios.

 

Hoy he comenzado de nuevo a trabajar, sin tiempo siquiera a descansar y dejar de decir cosas para respirar en un largo suspiro. Es lo que tiene hablar en un lenguaje diferente, que necesitas explicarte el doble que los demás para ser comprendido la mitad.

 

Mientras, el mundo sucede y la realidad muta al ritmo del tiempo. Sin dejar pensar si es nuestro alrededor el que cambia o somos nosotros que lo miramos siempre de una manera diferente.

 

Hoy quiero reflejar este mundo que veo a través de mis ojos, volver a la belleza como fuente de la inspiración y dejar que estos tragos sean más dulces en mi trazo.

 

Si este es el motivo, quiero que el mensaje no sea uno. Sino muchos al mismo tiempo; que no me guarde nada para mí o deje de decir algo porque no encuentra su contexto, cuando es la vida la que se descubre a sí misma a cada paso y los caminos pueden variar con sólo dar un leve giro de diez grados.

 

Quiero dar un salto de un momento a otro, de un espacio a otro, como una rayuela a la que juego con mi destino.

 

Es por tanto este el título de la que hoy he decidido será mi próxima exposición: Rayuela.

 

No pretendo emular la antinovela de Cortazar, ni parafrasear sus palabras en pintura. Rayuela es únicamente un juego en el que los pasos que se dan desembocan siempre en lugares distintos.

 

Sea entonces misterio, no saber dónde puedes recalar, que todas mis obras cuenten siempre lo que ese instante necesite, y decirle al mundo que no tengo un mensaje que prime sobre los demás, sino que todos mis cuadros van a ser pequeños mensajes que digan cosas grandes aunque no importen nada.