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20/07/2007 · Cuando Harry encontró a Horus

No compren té en el Mercadona, sabe a agua de fregar.

 

Ahora es imposible ponerse a escribir con este regusto en la boca?

 

pero bueno, hay que intentarlo?

 

sobretodo porque en estos momentos escribir supone una liberación.

 

A pesar del té y su sabor amargo.

 

Últimamente me da la sensación de que escribo en este Diario de obsesiones para nadie. No me llegan ya mails con comentarios y la gente no me dice nada sobre alguna de estas historias, ni preguntan ya por su significado.

 

Sí que suelen coincidir en declarar mi prosa como espesa y aburrida, en ocasiones pedante. Toda opinión es siempre agradecida, y ayuda a replantarse (o reafirmarse) la forma de escribir. En mi caso, escojo reafirmarme.

 

No escribo para que se entienda lo que quiero decir, al igual que no pinto para llegar al público. Eso mejor déjenselo a otros que saben más de términos lingüísticos o manejan mejor lo políticamente correcto.

 

Podría contar mis cosas sin disfrazarlas de sirenas o reinas de Egipto, pero entonces tal vez cobrasen demasiado sentido incluso para mí, y muchas veces es mejor divagar eternamente sobre los sueños que estrellarse contra las realidades.

 

Una realidad es el polvo que llega todos los días hasta mis ojos por culpa de las obras en Zaragoza. La misma realidad es ese desierto que busca hacerme desfallecer en mi incesante búsqueda del oasis.

 

Una realidad es la musa, que se dirige a ti con un tema banal, o resuena su risa coreando un chiste. La misma realidad es Horus, disfrazado de Reina, que se cruza en tu camino constantemente y alza sus ojos haciéndote pintar miles de historias en un segundo, dirige al cielo su risa y se transforma en lluvia que apaga tu sed en el desierto.

 

Se pueden vivir realidades muy distintas en un mismo instante, sólo hay que tener la inspiración presente.

 

Y a veces la inspiración no es sino una maldición en el libro de los muertos, que te dice que tu destino está ya controlado y que no puedes huir de él por muchas veces que se te aparezca Horus con su poder infinito y te refresque la garganta. Que tu peregrinar va a ser siempre un desierto, que tan sólo puedes aspirar a encontrar el oasis en tus sueños y que constantemente va a estar alejándose de ti.

 

Es por esto que escribir así es recrear constantemente ese oasis al que nunca puedes llegar; porque haciéndolo, puedes seguir creyendo en él, aunque sepas que está sólo en tu anhelo. Es mejor caminar detrás de un sueño que morir vencido en el desierto, porque caminar es sufrir hoy, pero pintar mañana. Y la inspiración muchas veces puede salvarte del desierto, tan sólo debe alzar la voz un día e indicarte el camino.

 

Mientras tanto, escribir es seguir caminando por este desierto. Pintar es seguir respirando, y soñar es seguir viviendo.

 

Y seguir bebiendo este té es morir poco a poco.