compartir

21/07/2006 · Brindo por...

Mi amiga Vero vive en gran Canaria. Aunque es chicharrera y suele callárselo, lo lleva con orgullo; yo siempre se lo digo: No te preocupes, nadie es perfecto.

 

Ayer recibí una obsesión suya en la que me agradece las palabras sobre las personas con y sin ilusiones que escribí en este blog, por culpa de un miembro del género contrario que le está dando la baifa.

 

Vero es una de mis tres amigas de Gran Canaria, lugar donde pasé un año del que, tres más tarde, no me he recuperado. Allí conocí a las que considero son las personas más maravillosas de nuestra tierra: Los Canariones. Gente amable y siempre con una sonrisa en la boca para decir .

 

Mis otras dos amigas intimas son Ruth y Cathaysa. Las tres forman un grupo que constituye una pequeña gran familia. Estas palabras no pretender profundizar en temas profundos sobre valores como la amistad, sus defectos y sus virtudes. Son simplemente un reconocimiento a ellas tres, que me leen; porque considero que lo importante de la amistad no es que sea de uno u otro tipo sino que se demuestre. Y estas simples palabras a más de 3.000 Km. de distancia, es la única manera que tengo de demostrarles la mía.

 

La amistad a fin de cuentas es estar ahí sin más. Pero estar, pase lo que pase, y ellas siempre han estado.

 

Una de las reflexiones que más me ha hecho pensar en mi vida sobre la amistad es una frase que resulta rotunda por su simplicidad: Si tus amigos son tuertos, míralos de lado. Al final, todos somos en mayor o menor medida tuertos (aunque hay muchos que son completamente ciegos). Por eso esta noche, brindaré por ellas con un Arehucas (si lo encuentro?) en la mano, y gritaré sus nombres al amanecer, para que una hora más tarde les lleve mi voz hasta las lejanas islas afortunadas.

 

Pd: Sí, sí, ya lo sé? Tengo que ir todavía a buscar los cuadros a la Biblioteca? guárdenmelos ustedes.